Escribo sobre mí. Hoy en este momento siento que necesito claridad, esa luz de mi interior que provoque el que mi alma se encienda y haya sentido en mi vida. A pesar de que sé que todo esta bien, de que no hay nada de que preocuparme, siento ya que necesito un camino en mi vida, a pesar de que nunca este totalmente seguro de ello, quiero aprender a tomar decisiones dialogando con mi ser para llegar a conocer mi alma, mis secretos, defectos, necesidades, fortalezas y de acuerdo a esto elegir qué es lo que me toca hacer por el mundo en recíproco por el alimento de mi alma. Quiero dejar de vivir los días como si fueran monótonos, dejar de sentirlos como perdidos, a pesar de que todo este bien, quiero encontrar esa valentía de mi ser de seguir una meta hacia una realización de bien en la tierra.
Hoy pienso en esto porque han sido días de luna llena, y los sentimientos de confusión brotan pidiendo certeza y cambios en mi vida. Hoy pienso en esto porque quiero dejar de vivir un camino que no estoy convencido, quiero sentirme creativo, usar esa capacidad que nos dio la Vida de crear y ser arquitectos de nuestro propio destino. Siento que de alguna manera vivo el 99% de mi día siguiendo la corriente de lo habitual, del rol cotidiano, a pesar de que en todo se puede encontrar lo nuevo, y vivir la alegría o virtud que en ese día se encuentre. Pero estamos tan marcados por este pre-destino inconciente que nos da miedo el ser más creativos y pensar en una nueva realidad. Una nueva realidad de acuerdo a las necesidades del alma, al esfuerzo que cada ser humano por dentro “sabe” hay que hacer y dar para crecer y así por fin servir al mundo y a los demás; porque si cada uno de nosotros siguiéramos nuestro interior, nuestro camino, nuestros propósitos de acuerdo al momento presente, la corriente de crecimiento social seria otra, seria una corriente de pensamiento, emoción y acción que oriente hacia el bien, hacia el propósito, hacia el crecimiento y la creatividad. Pero para que esto sea así lo primero que hay que hacer es entrenarse a uno mismo en la disciplina de escuchar y conocerse a si mismo, en todo momento, de observarse, tanto en las acciones, pensamientos, sentimientos, palabras, etc… y con esto cultivar el arte de la introspección, y realmente conocer nuestra voz interior o conciencia que nos diga qué hacer, qué cambiar, cómo, cuándo. Como lo describe Pitágoras, la sabiduría es como una serpiente que habita en tu interior, es silenciosa y se enrosca haciéndote escuchar lo que tú sabes en tu conciencia que es el paso siguiente… pero si “matamos” a esta serpiente a través de la indiferencia, a través de educarnos a nosotros mismos hacia el no escuchar lo profundo de nuestro ser, entonces actuamos con una voz muerta que con el tiempo y el esfuerzo se puede resucitar.
Sólo a través de este esfuerzo diario de hacer la limpieza del ser, ordenarlo, podremos conocer lo que hay debajo del desorden, que es luz pura, y vivir lo que es ser iluminado: conocer tu luz propia que te guía de la oscuridad a la luz en el camino del retorno al creador.
Si me siento confundido, escucha lo que por dentro sabes que tienes que hacer, desde ponerte a hacer algo con las manos, o salir a caminar, o pintar, o escuchar música, o investigar sobre algún tema que no conozcas o que quieras conocer más, o bailar, o salir con los amigos, o hacer un nuevo amigo, o escribir, o meditar, o revisar el pasado de tu existencia, o preguntarse sobre quien eres hoy, etc… hay una infinidad de ideas nuevas que solo tu propia alma puede decirte a través de su energía de fuego lo que ella quiere, lo que tu realmente quieres, y necesitas para sentirte vivo, en el presente, y feliz: como un niño. Es a través de este contacto con tu alma como uno despierta la intuición, llave maestra para entrar al conocimiento del universo, y al mismo tiempo entrar en uno mismo.
Así que hay que aprender a cultivar el silencio, la introspección, la disciplina, el orden, la creatividad y la intuición para vivir el presente y conocerte y dejarte guiar por fuerzas mucho más puras y directas que las que normal mente evoca la sociedad.
Es a través de este conocimiento de uno mismo como se aprende a seleccionar lo que uno quiere recibir del mundo que le rodea, lo bueno para disfrutar y lo malo o negativo para, si así se siente, transmutarlo a través del propio poder. Es decir, en el mundo hay millones de cosas que uno cambiaría, pero la pregunta es, ¿qué puedes hacer tú por él hoy? El mundo nos regala mucho de lo que uno sin ello no podría vivir, como el aire, la comida, la energía y miles de momentos que nos hacen verle lo bueno a la vida de vez en cuando, por lo menos una vez al día. A través de esta observación de lo bueno podemos concientizar, valorar y agradecer, y así sentirnos fuertes para, con esta fuerza, o alimento del alma, que hemos recibido, hacer magia en la oscuridad. Así que es inútil criticar y criticar el mundo que nos rodea, eso solo debilita a uno mismo y te hace vivir más lo negativo de en lo que le pones tu atención, y eso solo demuestra que no te conoces lo suficiente. Lo que es útil es el seleccionar lo que tú sabes que puedes hacer por él por el día de hoy, y al mismo tiempo con esa confianza en la vida de que a pesar de que pasen momentos oscuros, siempre hay el momento en el que el sol renace y nos vuelve a acoger con su calor. Por que es así, con esta actitud de dar, de recibir y de construir como realmente vivimos el propósito de nuestras vidas.